Hoy en día se dice mucho que la moda puede causar baja autoestima en algunos jóvenes, ya que con la influencia de los modelos e influencers muchos adolescentes se ven obligados a seguir ciertas tendencias.
Tiene sentido decir que la moda ayuda a construir identidad y, al mismo tiempo, impulsa un consumo cada vez más rápido y efímero. Las redes sociales influyen mucho en esto: todos los días aparecen nuevas tendencias, estilos virales e influencers que cambian de imagen constantemente, lo que provoca que muchos jóvenes sientan presión por actualizar su ropa para no quedarse fuera.
Aun así, no se puede decir que la identidad o la autoestima dependa únicamente de la moda. Las personas también se construyen a través de sus valores, experiencias y formas de pensar, que no cambian tan rápido como las tendencias. Además, no todo el mundo usa la ropa para expresarse, hay quienes priorizan su comodidad, el precio o la durabilidad de dichas prendas. Por otro lado, ha crecido el interés por una moda sostenible, que busca consumir menos y apostar por prendas de mayor calidad.
La moda puede influir en la autoestima de algunos jóvenes debido a la presión por seguir tendencias, pero no determina por completo su identidad. Valores, experiencias y decisiones personales pesan más que los cambios estéticos constantes. El interés creciente por opciones más conscientes, como la moda sostenible, muestra que es posible relacionarse con la vestimenta sin depender de la validación social.
